Un túnel CONNECT normal entrega a Squid bytes cifrados, no una respuesta web almacenable en caché. Una descarga HTTPS grande puede generar mucho tráfico sin añadir ningún objeto reutilizable a la caché.

Squid puede registrar destino, duración y cantidad de bytes del túnel. No recibe la ruta URL interna, las directivas de caché, la representación ni los validadores como mensajes HTTP normales que pueda guardar y reutilizar. Más disco o un límite mayor de tamaño de objeto no los revelan.

Revisa métodos de solicitud y registros del túnel antes de decir que la caché está rota. Una carga dominada por CONNECT encaja con transferencias grandes y poca reutilización de objetos. Para una prueba real, usa un recurso HTTP que controles con cabeceras de caché explícitas y contenido conocido; confirma que pruebas el recorrido de objetos de Squid, no un túnel, la caché del navegador o el CDN de destino.

El TLS hacia el proxy es otra capa. Tras terminar su propio servicio de escucha TLS, Squid puede procesar una solicitud a un destino HTTP normal. Si esa conexión pide CONNECT a HTTPS, el TLS interno del destino sigue siendo independiente y opaco.

La interceptación HTTPS cambia los requisitos de confianza de certificados, autorización y privacidad. No es un ajuste rutinario de espacio de caché, y un proxy directo normal no la necesita para funcionar.

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