El objeto JSON parece prometedor: un mapa proxies con una entrada default y claves de dirección adicionales. Es tentador poner ahí un nombre de host de registro y esperar que las solicitudes a ese registro usen otro proxy.

Esas claves identifican los daemons de Docker a los que se conecta el cliente. No identifican los sitios web que solicitará un contenedor.

La configuración del cliente Docker puede proporcionar variables de entorno de proxy a los contenedores nuevos y argumentos de compilación de proxy a las compilaciones nuevas. Una entrada específica de daemon cambia esa configuración proporcionada para el contexto de daemon correspondiente.

No configura la propia conexión de salida del daemon a través de proxy. Tampoco convierte el cliente HTTP del contenedor en un evaluador de PAC.

Si su tarea es mantener un registro interno directo mientras el daemon accede a otros servicios a través de un proxy, revise la configuración de proxy y omisión que admite el daemon. Si la aplicación necesita distintos proxies de origen para distintos destinos, esa política corresponde a un cliente o a un mecanismo de reenvío adecuado.

Antes de editar el mapa, anote qué dirección representa la clave y qué proceso realiza la solicitud que falla. El mismo nombre de host puede aparecer en una conexión de daemon, en una URL de registro y en una URL de proxy, pero son tres roles distintos.

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